OLVIDO



Y llegarme hasta un tiempo en que no sepa
quién soy,
que ya no sea mía,
que no importe la tarde en las aulagas,
ni el rocío en el prado...
y no vengas
descalzo por mis sueños.

Margaritas sin hojas ni sentido
se tenderán sobre la mesa puesta,
recado de escribir sin dedos que lo salven,
efigies de moneda sin historia y esferas
de relojes inservibles.

Y no ser más cobarde
que mi propia osadía,
y no ser más valiente
que mis propios temores.
Y llegar
y no ser,
que es como no llegar
 donde llegamos todos.

No,
así no.
Yo no lo quiero.