Bajas horas
El reloj de la estación se paró a la una y veinte. Un sueño plano y sin horas le roba brillo a las agujas desde hace treinta y muchos años. A sus pies la ciudad duerme otro sueño, menos plácido, que simula la vida.
QUINCE DE JUNIO
La baldosa suelta del primer porche,
el senecio que se aferra a la vida,
la glicina,
el olor a tabaco
que ensancha los cajones.
Volver a casa
y sentirse tan lejos ya de todo
que resulta imposible
dar marcha atrás.
Junio en la tarde
el senecio que se aferra a la vida,
la glicina,
el olor a tabaco
que ensancha los cajones.
Volver a casa
y sentirse tan lejos ya de todo
que resulta imposible
dar marcha atrás.
Junio en la tarde
El transformador
Escondido, como al despiste del que pasea, camuflado entre plátanos centenarios y carteles caducos, apabullado por la amplitud del palacio vecino, también él rememora aquella exposición de Filipinas, cuando los caimanes paseaban por las praderas y se topaban con la Guardia Civil que los mataba a tiros.
(De "Paseo por El Retiro")
(De "Paseo por El Retiro")
El duende de la osera.
... Sigue montando guardia sobre la vieja osera, resoplando una flauta desafinada al compás sin sentido del cardenillo que verdea sus notas. Sigue tocando para que baile un oso que, afortunadamente, nadie volverá a encerrar bajo sus pies, tras los barrotes de una jaula por fin deshabitada.
(De "Paseo por El Retiro")
(De "Paseo por El Retiro")
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