Bajan llorando las viñas
entre los tesos dormidos
y un desperezarse marzo
que trompetean las grullas
surca los llanos.
Solo tú,
ceniza ausente
sobre la alfombra malva de la aurora,
callas;
sola tú,
niña sin noviembre,
bajo la nube herida de las sábanas;
solo tú sola.
Nace la primavera en los aleros
de todos mis tejados
y una intemperie antigua,
apagado rescoldo de demasiadas décadas,
se afila como escoplo en el regazo.
Sola tú en este marzo que es noviembre
desde que fuera octubre y veintinueve.
Sola donde los trenes trotan todas tus ausencias
y ya
no puedo agasajarte
en este aniversario.