Mi problema es azul,

como tus ojos tibios en que vuelan

gaviotas de desaire

y en silencio,

con indolencia de gemas trastornadas

abren escaras sobre

la breve piel de mi recuerdo.


Mi problema es opaco,

como tu hablar redondo de lago encenagado

tornando inaccesible

la roja clave que habita tu garganta, 

confundiendo en su luz la tímida polilla

que llevo ya en los párpados.

Mi problema es enero

y es julio y primavera,

y la luna que hoy martes cabrillea en mi puerto

alentando cercanas marejadas

en todos los humores.


Mi problema quizá no sé cuál es

en esta batahola de lenguas interiores...

Siempre me fue difícil

acotar los espacios que dilata la duda

y poblarme el instinto de vértices geodésicos

para trazarle mapas a la vida.

Todo lo más hay veces

que descubro guijarros alineados,

migas de pan,

que asiento el pie sobre anteriores huellas.

Será que no fui hecha

para este recorrido.